sábado 4/02/2012
Oportunidades de Negocio
   
 
Las máquinas que ayudan a vender
Las expendedoras automáticas de café, golosinas o gaseosas pueden ser un medio muy eficaz para atraer clientes y generar ganancias. Cuánto cuesta tenerlas y qué condiciones se requieren para que el negocio funcione. Consejos de los veteranos del sector.

En Estados Unidos y Japón, la gente suele comprar hasta el diario y las tarjetas telefónicas a través de máquinas expendedoras. El servicio, conocido como vending, tiene enorme difusión en ambos países, donde hay más máquinas de este tipo que kioscos.
En la Argentina, en cambio, el vending se reduce casi exclusivamente al café, las gaseosas y, en menor medida, las golosinas, ensaladas y yogures. Sin embargo, algunos indicios apuntan en la dirección del progreso. Por lo pronto, se calcula que ya hay más de 300 empresas del rubro que operan en el país.
A partir de la década de los ´90 surgió en la Argentina un auge del vending y las máquinas expendedoras comenzaron a proliferar. Las pioneras fueron las compañías multinacionales, que traían la experiencia y el apoyo de sus países de origen. Claro que la devaluación afectó a este negocio, donde las máquinas cotizan en euros y los insumos siguen al dólar en gran medida. Pero en el último año, de la mano de la reactivación, el mercado comenzó a acomodarse con la suba de precios y el mayor consumo.

Las dos caras del servicio
El formato presenta, básicamente, dos modalidades:

 - Con consumo asegurado, que consiste en colocar las máquinas bajo comodato en las empresas. Algunas compañías les ofrecen los productos a sus empleados a modo de obsequio. Y otras lo hacen para dar un refrigerio al personal, cuando esto rige como obligación en el contrato colectivo de trabajo.
- A riesgo, que es la modalidad predominante en algunas empresas, pero sobre todo en lugares públicos como galerías y otros puntos de venta. En estos casos, los usuarios generalmente obtienen los productos colocando monedas y el dueño del kiosco o local se lleva una comisión.

Según señalan los empresarios del rubro, a las empresas les conviene vender bajo la primera modalidad de servicio, ya que en ese caso no dependen de la decisión de la gente de consumir.
También hay compañías que solamente ofrecen la máquina a sus empleados para que cada uno consuma lo que desea de su propio bolsillo, y otras que les entregan cospeles o una llave chip con determinada cantidad de crédito para consumir en el mes.
El titular de una empresa de vending que prefiere mantener su nombre en reserva reconoce que él y otros colegas solamente trabajan con las compañías que les garantizan un cierto nivel de consumo. “Tengo montada una estructura con móviles, personal y servicio técnico, y no puedo arriesgarme a colocar una máquina librada a los deseos o posibilidades de los empleados”, plantea.
Para las empresas multinacionales, como Coca Cola o Pepsi, el vending representa, en cambio, un medio de publicidad institucional, más que una unidad de negocios.

Números en danza
Alberto Demitrio, integrante de la Cámara de Expendedores y titular de HANSA Vending, una Pyme de La Plata en la que trabajan ocho personas, afirma que se trata de una actividad redituable “siempre y cuando cada máquina deje una facturación mensual aproximada que no sea menor a los $700 y 800”.

Otros empresarios del rubro, como Jorge Carracedo, titular de Mac Venders, dice que “una máquina tiene que facturar un mínimo de $500 por mes para que dé una ganancia relativa”.
Demitrio tiene un consejo a mano: “Para no fracasar en un proyecto de este tipo hay que hacer un buen análisis de costos y presupuestar el valor de venta sobre la base de esos valores. Hay impuestos, costos operativos, costos fijos de estructuras. Para recuperar el dinero de una máquina se necesitan unos tres años”, estima.
Cada expendedora cuesta entre $7.000 y $12.000, según su calidad y la variedad de productos que ofrezca. Están las de café, en todas sus combinaciones (sólo, con leche, capuchino) y también con la opción de chocolate y té. Las más caras son las refrigeradas, con temperaturas graduadas para cada uno de los productos: sandwiches, golosinas, ensaladas refrescos y yogures. Tienen unos 10 años de vida útil y la mayoría son importadas de Italia (las marcas líderes son Bianchi, Necta y Saeco). Los empresarios del rubro calculan que para cada 80 máquinas se necesitan un técnico y tres repositores.
HANSA cuenta con unos 100 equipos. “Comenzamos en 1994 y por suerte nos está yendo muy bien. Contamos con una ventaja: antes de venir a La Plata trabajamos en el negocio del vending en Madrid”, relata Demitrio, y enseguida advierte: “Hay gente que piensa que el negocio consiste en comprar máquinas y ponerlas a funcionar. Pero la realidad indica que se necesita una gestión de servicio sobre las máquinas y eficiencia en el servicio técnico, la reposición y la recarga”.

Riesgos y beneficios
Julián Gutiérrez, titular de Cofee Well, coincide con Demitrio en cuanto a que “si las cosas se manejan bien, éste puede llegar a ser un trabajo redituable”. Su caso es muy particular, porque él se ocupa de la parte administrativa y técnica a la vez. “Solamente llamo a algún técnico si se trata de alfo que yo no puedo resolver”, se enorgullece.
Al evaluar su experiencia, Gutiérrez dice que no puede quejarse porque tiene algo menos de 50 máquinas y trabaja con unas diez empresas, algunas de las cuales cuentan con algo más de doce sucursales.
Una de las firmas a las que brinda el servicio es Maynar, concesionario oficial de Volkswagen. “Como en ese caso lo mío es a riesgo, Maynar cumple un requisito básico para mí: tener muchos empleados administrativos, es decir, potenciales consumidores de café”.
“Los riesgos de que este negocio pueda andar mal son pocos”, afirma, “porque si a uno lo llaman de algún lugar tiene todas las de ganar. Eso sí: hay dos cosas que me parecen fundamentales para saber si el negocio puede funcionar: por un lado, la cantidad de empleados; por el otro, que haya o no una cocina en la empresa. Porque en ese último caso, es más factible que los empleados se preparen el café ellos mismos para cuidar un poco su bolsillo”.
Demitrio también pone el acento en la cantidad de empleados de la empresa que contrata el servicio. “Cuantos más tengan, mejor. Si una empresa tiene una máquina para sólo diez personas que van a tomar unos 400 cafés al mes, prácticamente debe pagar $2 por cada uno. En ese caso, le conviene encargarle el café a un bar o a una confitería”.
Carracedo, de Mac Vendors pone reparos con respecto a la rentabilidad del negocio. “El hecho de que el equipamiento sea italiano y haya que pagarlo en euros complica un poco las cosas. Antes, cada máquina se amortizaba en 14 meses, pero después de la devaluación se demora tres veces más”, advierte.
Mac Vendors está en el mercado desde 1998, cuando arrancó con 20 máquinas. Actualmente la empresa tiene 200. Carracedo no oculta su satisfacción por el salto que dio su compañía “Avanzamos desde 1998 hasta la devaluación. Tenemos la mitad del servicio y la mitad del riesgo”, comenta.
Para el titular de Mac Vendors, la calidad del producto es un valor que no puede negociarse. “Nosotros usamos materia prima de primera línea: leche Molico, que tiene cero por ciento de grasa, chocolate Nesquik, azúcar Ledesma. Algunas empresas, en cambio, trabajan con imitaciones de las marcas de primer nivel. Eso involucra un gran riesgo porque, a la corta o a la larga, el cliente se da cuenta y deja de consumir lo que uno ofrece”.
Otros, dice el empresario que prefiere no dar su nombre, “compran café de primera línea, pero después, para poder competir en precio, ponen chocolate, leche y azúcar de menor calidad”.

En negro
Las críticas también apuntan hacia otros aspectos. Demitrio se queja de “los operadores marginales que montan una empresa sin ningún tipo de seguridad social ni contratación en blanco de sus empleados y terminan perjudicando a los que tenemos todo en regla”.
Al margen de esas cuestiones, todo parece indicar que el vending llegó para quedarse. Es una tendencia mundial que, según los entendidos, tarde o temprano se impondrá con más fuerza en el país.

Fuente: Revista Pymes

 
 
Alquiler de Juegos Inflables
A las madres les gustan porque los chicos están controlados en una zona perfectamente delimitada en la que es muy difícil hacerse daño; a los padres, porque entre salto y salto sus hijos además hacen ejercicio; y a los chicos, simplemente porque saltan y saltan y saltan. Desde su introducción en nuestro país hace aproximadamente cinco años, el juego inflable es el rey de las fiestas de cumpleaños, los asados y los jardines de infantes.

Para entrar en el negocio de alquiler de juegos inflables no son necesarias grandes inversiones. Se comienza con un motor monofásico que consume la misma electricidad que un lavarropa y que cuesta en torno a los $500, un auto para transportarlo y un pequeño juego de $1.500. Se trata de un juego que arma y desarma una sola persona en operaciones de cinco minutos, en el que caben entre 10 y 12 chicos y por el que se pide en torno a los $70 por día de alquiler.

El más sencillo canal de comercialización es el de las empresas organizadoras de eventos, si bien también se puede dirigir directamente al cliente final a través de medios masivos y revistas para chicos.

El cliente ha pasado de ser el estrato de ABC1 con que se comenzó hace cinco años para ampliarse a todo el espectro de la clase media. Así lo permiten unos precios reducidos que además pueden compartirse entre las familias que organizan la reunión. El único requisito es que tengan un jardín donde instalarlo, si bien también hay juegos para espacios techados.

El cliente institucional puede ser un supermercado, un establecimiento de comida rápida, una heladería, un salón de juegos infantiles, una plaza pública, un balneario o la administración de un country. Y sobre el usuario final, tampoco sigue un patrón tan claro como parece. Hay empresas que ya están ofreciendo juegos inflables a un público de mayor edad, como arcos inflables para atajar penales sin miedo a caerse, palestras inflables con paredes para escalar y toboganes y rings de box.

Antes había que importarlos, pero hace ya tiempo que se fabrican en el país. Hay que asegurarse de su resistencia y cumplimiento con las normas de seguridad más exigentes. A la hora de comprar un motor, conviene que sea silencioso y de fácil transporte.

Una vez hecho el contacto con el cliente por los juegos inflables, se pueden ofrecer nuevos productos, por cuenta propia o tercerizando con otra empresa, tales como la animación de cumpleaños, la decoración con globos, la elaboración de tortas artesanales o incluso la organización integral de eventos.

Testimonio
Esteban Burns es uno de los cuatro socios fundadores de Aerofun, que fabrica y alquila juegos inflables.
“ La idea surgió cinco años atrás. Ya no queríamos depender de un trabajo en relación de dependencia. Sacamos la idea de Estados Unidos, donde vimos que era buen negocio. Con $30 mil de entonces para importar doce juegos de estados Unidos fuimos los primeros en traer esta modalidad de juegos en la Argentina. En 2000, dejamos de traer los inflables de Estados Unidos e invertimos $40.000 en máquinas de coser, de corte, y en un galpón mucho más grande que el que teníamos. Ahora también hacemos inflables publicitarios que combinan publicidad y juego para los chicos.”

Cuidado
No hay que subestimar los accidentes. La cobertura con seguros y la eximición de responsabilidades por uso indebido pueden ser formas de bajar los riesgos.

Lo positivo (+)
Los chicos son usuarios intensivos de estos juegos, desde los 2 hasta los 12 años. Y siempre los piden.

Lo negativo(-)
Ya hay mucha competencia en las ciudades grandes. Tal vez haya que poner la mira en ciudades medianas.

Contactos
Ya lo hacen:
www.aerofun.com.ar
0800 5552376
www.funnyjump.com.ar
www.castilloaventuras.com.ar
Proveedores o fabricantes:
Castilindo: www.castilindo.com
Richie Inflables:
www.richieinflables.com.ar
 
 
Cría de Pollos Camperos
Las vacas locas en Europa y la gripe aviar en Asia volvieron la mirada de los consumidores hacia los problemas de las explotaciones ganaderas preocupadas sólo por aumentar el rendimiento a base de alimentos artificiales . En todo el mundo, y también en la Argentina, crece el número de personas dispuestas a pagar un poco más por un producto diferenciado, criado en armonía con la naturaleza.

El pollo campero es uno de esos productos. Creado por el INTA de Pergamino (provincia de Buenos Aires), su carne es de mejor calidad que la del tradicional pollo comercial. Aunque no llega a cumplir el estricto protocolo del pollo orgánico (que entre otros requisitos, no admite la alimentación con productos transgénicos), tiene un ritmo de producción más lento que el comercial, lo que se traduce en un mayor precio de venta final.

Su dieta, reglada por el INTA, no incorpora aditivos ni productos sanitarios no recomendados para la salud. La formulación incluye distintos cereales y subproductos de cereales, asegurándose de que el resto de componentes son inocuos, sin exceso de antibióticos, carbohidratos ni hormonas. Los cereales más comunes son el maíz y la soja, que pueden comprarse o bien producirse en el propio establecimiento (hace falta unos 150 gramos por día y animal).

Dada la eliminación de las hormonas, el período de crecimiento oscila entre los 70 y los 80 días. Una explotación que no se limita al autoconsumo es la que tiene unos 2.000 pollos, lo que a su vez demanda un galpón de unos 250 metros cuadrados. El material del galpón variará en función del clima de la zona: de chapa en las más frías (se compra llave en mano) o aprovechando los materiales de la zona en las regiones calurosas (postes de quebracho y chapas hechas de cartón alquitranado en vez de zinc). Los bebederos se pueden fabricar con botellas de gaseosa descartables y los comederos con madera. Por lo menos, hasta que se llegue a la escala en la que se hacen necesarios los sistemas de bebedero automático (chupetes) que no se generan desperdicio de agua.

Para comenzar, se recomienda una prueba de 20 o 30 pollos. Los pollitos de campero, que se pueden comprar en el INTA cuestan $1,60 con edades de entre 2 y 6 días. Conforme van creciendo, machos y hembras se distinguen por el tamaño (los machos son mayores), la aparición de la cresta y del barbillón. Una vez separados, se puede dejar a un macho (el que más creció, a ser posible) con 10 hembras para producir huevos. El campero no puede competir con una gallina de alta postura en número de huevos (el campero, un máximo de 220 al año; y la comercial, de 320), pero sí en rusticidad y en sanidad. Y su costo de producción es mucho menor, ya que la madre fue alimentada con productos naturales más baratos que los balanceados.

Una vez transcurridos los aproximadamente 90 días de crecimiento se lleva a faenar las gallinas a un establecimiento autorizado (que cobra entre $0,80 y $1 por animal, si bien se suele negociar además las ventas de las plumas y de las menudencias). El kilo de campero puede llegar a pagarse el doble (entre $4 y $5) de lo que cuesta el comercial ($2,5), ya que el mismo kilo no tiene grasa ni agua y es mucho más sabroso. El cliente del productor de pollos camperos es la granja, el local de la ciudad dedicado a productos de granja o directamente el consumidor particular, en función de la cercanía del criador con los centros urbanos.

Testimonio
Oscar Casina lidera un emprendimiento de pollos camperos en Bowen, a 100 Km de San Rafael, Mendoza.
“Es un gran pollo para la gente de campo. Se desarrollo muy bien y se adapta muy bien al campo y a consumir granos prácticamente orgánicos. Lo normal es que el criador lo venda particularmente y no tanto por granjas. La gallina campera pone menos huevos que una ponedora comercial, pero en rusticidad, en sanidad, durante todo el año, la campera es campeona. Es una gallina de muy pocos problemas sanitarios. Nosotros producimos acá en una zona fría, estamos a 100 km de la cordillera, pero se adapta. Hay desde Salta hasta Río Gallegos, es un animal que se adapta en todo el país.

Cuidado
Es importante hacer una explotación piloto antes de apuntar a la gran escala. Aprender sobre la marcha, y escuchar a los potenciales consumidores.

Lo positivo (+)
Es un producto que apunta a los consumidores más exigentes, que desconfían de la nutrición industrial de los pollos.

Lo negativo (-)
Es importante asegurarse una demanda para empezar una explotación: granjas, restaurantes o supermercados.

Contactos
Ya lo hace: “Cabaña Avícola al Sol”
Oscar Casina 02625 480334,
avicolaalsol@galvear.com.ar
Apoyo técnico: INTA de Pergamino
Ing. Adrian Salinas, 0385 4224730
asalinas@correo.inta.gov.ar
Una guía en: www.agrobit.com.ar
/Microemprendimientos/criaanimales/avicultura/MI000022av.htm
 
 
Las claves: innovar, insistir y cumplir
Kip Machines ganó premios y apoyo oficial para producir, desarrollar tecnología aplicada y exportar.

Venderles bicicletas fijas a los chinos no parece un negocio fácil. Sin embargo, la empresa Kip Machines participó con éxito de la misión comercial que el Gobierno nacional emprendió el año pasado en el gigante asiático. Y acaba de concretar un importante contrato con una empresa de EE.UU. que le pondrá su marca a la producción de esta Pyme rosarina.

Convencidos de la potencialidad del negocio de los gimnasios con nivel internacional, en 1991 el ingeniero José Maria Texier y el contador Horacio Moavro se animaron a meterse en un segmento de la industria argentina hasta entonces inexplorado. Así empezaron a desarrollar, producir y vender equipamiento electrónico para entrenamiento físico. Hoy, con una dotación de 60 empleados. Kip Machines factura $4 millones, la mitad de los cuales provienen del exterior.
“Teníamos un gimnasio con mi esposa, profesora de educación física. Cada vez que se rompía una máquina, yo la arreglaba, porque el service era caro o no iba. Así se me ocurrió especializarme en fabricar aquí el equipamiento”, cuenta Texier.

En sociedad con su administrador, Moavro, se largó a producir en el país en pleno auge desindustrializador y poco a poco lograron ganarle el mercado a los importados, por calidad y precio. Sus productos, que incorporan tecnología para medir ritmos cardíacos durante el ejercicio, primero se vendieron en Brasil.

Desde el día cero supimos que debíamos exportar, porque el mercado interno no da para el desarrollo tecnológico a gran escala. Por eso apuntamos primero al MERCOSUR. Pero una vez que salís afuera, ya da lo misma llegar a cualquier otro lugar. El esfuerzo es igual”, dice Moavro.

Las máquinas hoy se venden, además de en Brasil, en Australia, Sudáfrica, Portugal, Inglaterra, Alemania, España, Estados Unidos, Grecia, Chile, Egipto, Uruguay, Malasia, India y china.

En 1996, la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación les aprueba un crédito a largo plazo para desarrollar nuevas máquinas. Allí arranca una exitosa carrera de apoyo oficial y privado, basada en su perseverancia en buscar oportunidades y concretar a tiempo metas y plazos.

“El apoyo lo recibimos siempre de funcionarios públicos de carrera, que evaluaron la seriedad de nuestras presentaciones. La gente suele pensar que no puede hacer nada con el Estado porque se topará con burocracia o corrupción. Nuestra experiencia es muy positiva. Por eso el consejo es informarse bien de todas las convocatorias y oportunidades, tener paciencia, aprender a llenar formularios y presentaciones y, sobre todo, cumplir razonablemente con los compromisos asumidos”, apunta Moavro.

Gracias al Premio Pymes-Telecom, en 2000 concretan una misión comercial a China y Hong Kong. En 2001, el Fondo Tecnológico Argentino les aprueba un proyecto para actualizar sus productos y la secretaría de la Pequeña Empresa de la Nación otro para financiar la certificación de la Norma ISO 9001/2000.

La Fundación invertir les concede en 2001 el Premio Invertir, que reconoce el esfuerzo de inversión realizado por pymes. Y dos años seguidos (2002 y 2003) ganan el premio de la Fundación Export-Ar. “Hay que patear al arco muchas veces para meter un gol. No hay secretos: se trata de informarse, insistir, trabajar en serio y cumplir”, aconseja Moavro a los que quieran emularlo.

Fuente:
Suplemento Pymes, Diario Clarín.
Mabel Thwaites Rey
thwaites@clarin.com
Informe: Jorge Brisaboa, Corresponsal.
 
 
Las ventajas de contar con un call center propio

Cuando la fabrica de aberturas Sr. Metal se expandió al interior del país y gano nuevos clientes, tuvo que resolver un problema – acaso inesperado – que surgió como consecuencia del crecimiento de su negocio. Las áreas de la empresa comenzaron a recibir cada vez mas consultas telefónicas sobre diversos temas y, al mismo tiempo, era preciso comunicar el lanzamiento de los nuevos productos.
Seis meses atrás, la empresa encontró una solución: puso en marcha un call center para centralizar la gestión de la atención de clientes y proveedores. Según Anneris Massa, responsable comercial de la firma, la herramienta- que efectúa unas cien llamadas diarias e insume un gasto mensual de 1.500 pesos- le permitió también tener una base de datos actualizada, optimizar la organización del sector y, sobre todo, ahorrar tiempo.
Al igual que Sur Metal, las Pymes pueden administrar la relación con su cliente con esta herramienta que combina la telefonía y la información. El hecho de implementarla internamente permite, además, obtener mayor flexibilidad y capacidad para controlar la calidad del servicio.

Múltiples servicios
Los call centers pueden efectuar o recibir llamadas. Pero en la mayoría de los casos poseen las dos alternativas. Si bien depende de la actividad de cada empresa, esta tecnología se utiliza para prestar múltiples servicios: atención de reclamos, soporte de productos, cobranzas, campañas comerciales, recepción de pedidos o encuestas, entre otros.
Para implementarlo dentro de la empresa es preciso contar con una estructura básica de informática y telecomunicaciones: estaciones de trabajo para los operadores, base de datos de clientes, una central telefónica y un servidor, donde se instala el software que opera el call center.
Ya en funcionamiento, el sistema puede prestar distintos servicios, como grabación de llamadas; discado automático; distribución inteligente de llamados; gestión de contactos; reconocimiento interactivo de voz, integración con bases de datos de clientes y reportes estadísticos.
Según cada servidor estas funciones pueden estar integradas en un servidor o estar integradas como dispositivos separados de una red. En cualquiera de los dos casos, es posible implementar cada módulo en forma gradual, a medida que la empresa utiliza y conoce la tecnología.
Para tener una idea de costos, la implementación de un call center cuatro terminales, sin incluir teléfonos ni computadoras, oscila entre 3.000 y 30.000 pesos. Pero el precio final depende de varios factores, entre los que se destacan la necesidad del cliente, la cantidad de líneas telefónicas, los puestos de trabajo y las funcionalidades que se implementen en el sistema.

Análisis previo
Armar un call center no es fácil. ¿Por dónde empezar? Debido a la relevancia para el negocio –según Sergio Fernández, gerente Comercial de Tecnovoz- de la decisión y el análisis previo deben participar todos los sectores de la empresa: desde el director general hasta los responsables de Marketing o Finanzas. “En primer lugar, es preciso preguntarse cuáles son las funciones que se necesitan, según el foco del negocio y los servicios que desarrollará el call center. Con esa información, se debe confeccionar la grilla de proveedores”, dijo.
La heladería Freddo, por ejemplo, canaliza la gestión de pedidos en un call center de 42 puestos de trabajo cuya tecnología renovó recientemente con una inversión de 40.000 dólares. Según Cristian Cáceres, su gerente de sistemas, las variables principales que se tuvo en cuenta para evaluar proveedores fueron: “La flexibilidad del sistema, sus estabilidad y capacidad para integrarse con nuestro soft de gestión de relación con clientes”. El directivo añadió que “también analizamos la base instalada de usuarios del proveedor y las alternativas de financiación del producto”. La experiencia es para tomarla en cuanta: la implementación del call center de Freddo, que recibe un promedio de 40.000 llamadas por mes, duró unos tres meses. Y el soporte técnico y el mantenimiento que recibe por parte del proveedor representan el 3 por ciento de la inversión total, en cada caso.

Base de datos
Para Nobuko, la editorial especializada en diseño y arquitectura, que tiene una base de 15.000 clientes, la venta por suscripción representa el 40 por ciento de su facturación. Por eso, las llamadas para comunicar lanzamientos y generar ventas que se disparan desde su call center son clave.
El call center -que efectúa unas 9.000 llamadas por mes y tiene un gasto de comunicaciones de 2.000 pesos- esta compuesto por cinco estaciones de trabajo, una central telefónica Lucent y un software que segmenta la base de datos y permite realizar o escuchar las llamadas.
Guillermo Kliczkowski, director de la firma, dice que implantarlo internamente tiene una serie de ventajas: “Como nuestros productos son específicos, es importante disponer de una base de clientes segmentada y actualizada. Por otra parte, podemos realizar cambios en las campañas comerciales e introducir nuevos productos”, señaló.
En Freddo dicen cosas parecidas. “Al tener un call center propio, podemos brindar una atención personalizada a los clientes. Así garantizamos la calidad de la atención del servicio que prestamos”, aseguran.
Lo cierto es que esta tecnología apunta a mejorar los resultados del negocio y generar una relación a largo plazo con el cliente. En caso de Sur Metal, a un costo de 300 pesos por computadora instalaron el software de call center Teg Center, de Teg Solutions. Para la asistencia técnica del proveedor contrató un abono mensual de 150 pesos. Al momento de implementar su centro de llamadas, la empresa redujo costos aprovechando recursos internos, como computadoras y teléfonos.
Además de unificar la comunicación con clientes y proveedores, en Sur Metal emplean la herramienta para realizar encuestas de calidad. “Así determinamos si los clientes están conformes o si tendrá buena aceptación un producto que estamos desarrollando”, sentencio Massa.
El instituto Cleo Art Club, por su parte, organizo su call center de tres puestos de trabajo en 2003, luego de comprar un software de CRM (gestión de la relación con clientes), que tuvo un costo de 8000 pesos, que le permite administrar una base de datos de 23000 contactos.
De acuerdo con Federico D’Elia, el director de la entidad, el call center optimizo la comercialización y la segmentación de clientes. “Desde allí se concretan ventas, promociones de nuevos productos e inscripción de socios. Recibimos muchas consultas por las publicidades y de la información de nuestra pagina web”, afirmo. A su juicio, el hecho de tener internamente la herramienta permite “asegurar la calidad del servicio”.

¿Qué se necesita?

  • Servidor: Es una computadora que guarda todas las llamadas entrantes y salientes y permite administrar el historial de los clientes, los proveedores y sus precios.
  • Software: Es necesario un sistema operativo para cada computadora y el servidor. Además, se debe instalar el programa de administración de la base de datos.
  • Centralita telefónica: Es un equipo que administra una o varias líneas telefónicas rotativas. Su función es atender las llamadas entrantes y generar las llamadas salientes.
  • Estaciones de trabajo: Es una computadora conectada al servidor con conexión a un teléfono. El operador puede realizar llamadas y cuando atiende, sabe quién llama.
  • Teléfonos: Estos aparatos que se conectan a los call center son diferentes a los que se usan en domicilios, porque deben tener mayor calidad tecnológica.

¿Para qué sirve?

  • Atención al cliente: El sistema permite a los operadores atender los reclamos de los clientes que derivan de las ventas. También puede ser utilizado como soporte técnico.
  • Delivery: Al contar con acceso a la base de los clientes, cuando alguien llama para realizar un encargo, el operador sabe de quien se trata y dónde vive.
  • Campañas de venta: Se puede enviar información vía telefónica a cada uno de los clientes para comunicar el lanzamiento de nuevos productos o promociones.
  • Cobranzas: Si se incorpora a la base de datos el historial crediticio de los clientes, el operador estará advertido sobre demoras en los pagos para hacer reclamos.
  • Mesa de ayuda: Esta función puede habilitarse tanto para los clientes como para el personal interno. Se usa especialmente para brindar soporte técnico.

Los Contact Center
También se dan servicios por Internet.
La posibilidad de combinar distintas tecnologías esta marcando una evolución dentro del negocio de los call center. Ahora también se habla de contac center, una variante implementada sobre recursos habituales en Internet.
Según Guillermo Brikmann, gerente de Estrategia y Oferta de Soluciones CRM para el Cono Sur de la empresa Avaya, “el contact center es una solución que apunta a establecer una mayor cantidad de canales de comunicación con los clientes, como e-mail, el chat”, dos herramientas de comunicación instantánea. “Así -añadió el directivo- este tipo de tecnología se aplica para integrar todos los canales de comunicación”.
Si bien la mayoría de las empresas prefieren contar con un call center, que sólo establece la comunicación mediante el uso de la telefonía, a medida que el fax, el chat y el e-mail comenzaron a masificarse, muchos comenzaron a adoptar estos recursos como herramientas de contacto adicional con los clientes. A este servicio se lo conoce como soporte on line.
Es muy habitual ver, por ejemplo, que se brinde soporte técnico a través de teleconferencias o chateos, lo que permite soluciona inconvenientes en forma instantánea. Los costos de usar esta vía, además, son más económicos en general que hacerlo vía telefónica.
Las soluciones avanzadas de contact center, que actualmente ofrecen varios proveedores, incluyen la grabación de llamadas, monitoreo de conversaciones, gestión de operadores y a través de la Web. Un recurso de moda son las campañas publicitarias: consiste en enviar novedades por e-mail a clientes registrados.

Caja de Herramientas
Datos útiles

Avaya
Ing. Butty 240 Piso 9
Capital Federal
4114-4400
www.avaya.com

Clara Voice
San Martín 1009 piso 1 B
4515-0044
www.cthec.com.ar

CyT
Paraguay 610 Piso 25
4326-9347
www.cytcomunicaciones.com.ar

Damovo
Vict. Ocampo 360 3º Piso
4114-0770
www.damovo.com.ar

Nortel
Larrea 1079
4827-7200
www.nortelnetworks.com

Siemens
Julio A. Roca 516
0810-999-7436367
www.siemens.com.ar
siemens.ar@siemens.com

Tecnovoz
Leandro N. Alem 628 P.15
5554-8100
www.tecnovoz.com.ar
sales@tecnovoz.com

 
 
Chinchillas
Argentina se consolida como el líder mundial en “calidad” y “cantidad” de pieles

A partir de Marzo de 2005 la Argentina quedó ubicada en el primer puesto del Ranking Mundial en pieles según el “Empress Chinchilla Breeders” de los EE.UU. (Asoc. Norteamericana de Criadores de Chinchillas) en su reciente Show internacional realizado el primer fin de semana del mes en San Francisco California.

Allí, una cabaña Argentina, Chinchillas Eldorado s.r.l. con larga trayectoria internacional, alcanzó el más preciado trofeo en Chinchillas. Ello es: El 1er Puesto del Ranking Mundial.

Fue todo un Record porque en 50 años de exposiciones, es la primera vez que una cabaña (de cualquier nacionalidad, incluyendo las locales norteamericanas) alcanza todos los premios en un mismo evento.
Chinchillas Eldorado logro el día Sábado 5 de marzo el “Breeders Awards” o sea el premio a la “Mejor cabaña del mundo” (pieles Standard), y también logró: La Mejor piel Standard del Mundo, La 2º y la 3º Mejor piel.

Al día siguiente (Domingo 6) alcanzó el otro premio tan codiciado, el del Breeders mutation Awards o sea: a la “Mejor cabaña del mundo en mutaciones” (Pieles Mutación). Logrando como el día anterior los otros tres premios que le siguen. “La Mejor piel del mundo Negra”. “La 2º y la 3º”.

Estos logros internacionales ponen a la Argentina al frente de la Industria de la chinchilla mundial.
Que los peleteros del mundo sepan (y lo saben ya) que las mejores pieles de chinchillas se producen en nuestro país, implica un plus a la economía de este emprendimiento.

A su vez nuestro país se consolidó durante el 2004 (la primera vez había sido en el 2003) como el mayor productor de pieles de chinchillas a nivel mundial. Una suma que supera holgadamente las 50.000 pieles por año, es un atractivo adicional para que nuestro país se afiance como el líder productor en la materia.

Chinchillas Eldorado junto con el conglobamiento de criadores con los que trabaja en conjunto exportó más 30.000 en los últimos doce meses.
Esta formula de trabajo que crece día a día, evidentemente funciona. Los productores están contentos, satisfechos y con interesantes rindes en sus pequeñas y medianas Pymes para exportación.

Chinchilla Eldorado s.r.l. proyecta para este año 2005 ampliar su cantidad de vientres en producción como así también sus instalaciones ya que es de conocimiento internacional que la chinchilla está creciendo día a día y la demanda de pieles no puede ser aún satisfecha por la oferta mundial.

Al mismo tiempo Eldorado s.r.l. acaba de inaugurar un nuevo departamento de Atención para “Grupos de Inversores” que requieren un tratamiento especializado en función de que se acercan a la actividad con la idea de dar comienzo en la misma con el Emprendimiento “llave en mano o en Funcionamiento”.
De esta forma, el nuevo Departamento dedicado a aquellos que desean invertir con capitales propios en la compra de grandes cantidades de animales, tiene dos áreas distintas de capacitación: a) Para el personal del nuevo grupo inversionista (quienes estarán con los animales en el día a día y b) Para capacitar en el contralor de la operatoria a los socios inversores.
Inclusive se ha desarrollado un software de gestión para criaderos de chinchillas que permite hacer un seguimiento desde el nacimiento de un pichón hasta que se lo vendió como piel, contando con la información de cómo, a quien, a cuánto, características del mismo, historial genético y sanitario, de él, de su padre y de su madre y todos sus hermanos.

Para buscar más información sobre la actividad:

www.chinchilla.com.ar
eldorado@chinchilla.com.ar
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La atracción de los catalogos digitales
Con música y videos es más facil seducir

El muestrario es clave para las ventas. Para hacerlos más cómodos y atractivos se pueden hacer versiones en CD.

A veces, los catálogos de venta, con cientos de páginas llenas de productos, fotos y datos, en vez de cautivar causan rechazo en los clientes, que terminan perdidos en una marea de hojas. Una salida es la digitalización, que permite trasladar enormes cantidades de informaciones, y facilitar la búsqueda con una presentación mucho más prolija e interactiva.

El catálogo, para las empresas es un elemento clave para las ventas, ya que sirve para mostrar toda la oferta y producción. En papel, se los relaciona con libros pesados e incómodos, que espantan en lugar de seducir a los compradores. En la era de la computación, miles de páginas, fotos y muestras pueden caber en un solo compact disc.

“Abrir frente a un cliente un catálogo de 400 hojas puede ser terrible, Esos minutos que uno tarda en encontrar un producto puede dar un toque poco elegante a una reunión”. De esta forma, el ingeniero Ramiro Tolosa, representante de la empresa de informática industrial Microtec S.A, resumió los beneficios del catálogo digital.

No obstante, Tolosa reconoce que el papel tiene sus adeptos: los pequeños clientes. Los mini catálogos en folletería resultan más baratos. “El CD no es en extremo económico. Pero hay veces que los clientes ameritan una presentación mejor. Y por eso se la damos”, enfatiza.

Folletos institucionales
La era digital tiene sus ventajas para Soledad Manzione, representante de Mach Electronics S.A., una Pyme dedicada al diseño y la fabricación de equipamiento de telecomunicaciones para telefonía rural y móvil. “Digitalizar los folletos institucionales fue una buena apuesta. Obtuvimos más información y mejor comunicación con los clientes”, sintetizó con entusiasmo. Y continuó: “Cuando vamos a una entrevista comercial no llegamos con miles de papeles como antes, que terminaban tirados en algún cajón. Ahora presentamos nuestro CD y la imagen de la empresa es otra. Además, se da una sensación de mayor organización”.

Al parecer, el beneficio no es sólo para la empresa, ya que “a los clientes también les resulta mucho más cómodo esa vía a la hora de buscar y hasta intercambiar información”.

Sobre los costos, hay que tener en cuenta que armar el original (master) sale alrededor de 800 pesos. Después, por copia se cobra unos cuatro pesos, cifra que puede llegar a reducirse de acuerdo con la cantidad. Estos precios varían según la calidad de catálogo, porque los valores se incrementan si se incluye videos, imágenes y aplicaciones.

El CD, sin embargo, no es una solución para todos. Para Daniel Marucchi, de “Marblas” etiquetas autoadhesivas, la digitalización de su catálogo no dio los resultados esperados. A pesar de sumarse a los cambios de tecnología, continúa manteniendo los catálogos en papel, especialmente para los clientes “de mayor edad”.

Marucchi explica que decidió probar este sistema al considerar que “había mucha gente que podría usar el CD”, aunque hoy reconoce el error de haberlo enviado a “medio mundo”, sin antes definir a qué perfil de cliente le podría interesar. Dice que encontró en el catálogo “algunos errores” y que también se topó con algunos inconvenientes como imposibilidad de actualizar información y precios.

Los que saben
Fernando Lockman, encargado de la empresa de diseño de Web, “Octavo día”, detalla que la capacidad de un CD para almacenar textos, imágenes y video equivalen a 10 mil páginas en papel, cuyo tamaño sería comparable con diez incómodos fascículos de cualquier enciclopedia. “Otra bondad es que siempre se está a tiempo de agregar nueva información”, concluyó.

Fuente
Suplemento PYMES, Diario Clarín
Andrea Rivas
pymes@clarin.com
 
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